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escrito por Dr. Edgardo Gaitan - Médico Hiperbarista
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Página 1 de 2 MARTIRIO DE 24 HORAS Ninguna “nimiedad” trastorna tanto la vida cotidiana como una uña encarnada en un dedo del pie. Casi siempre ocurre en el primer dedo o sea el gordo. Una uña encarnada suele trastornar el día desde su inicio, pues duele cuando te pones los zapatos, duele cuando caminas y hasta impide concentrarte en el trabajo, encima si tienes que meterte en un bus o en un elevador es posible que ni saludes a los compañeros pues estarás cuidándote de los pisotones. Si tienes la necesidad de ir de un lugar de trabajo a otro, ni hablar; y en las fiestas el baile puede ser peligroso y doloroso. Por la noche el dolor te puede quitar el sueño y como me confesó Rodrigo, uno de mis pacientes, el dolor en el dedo es capaz de enfriar hasta el más fogoso momento de pasión...
conyugal, sobre todo si en algún movimiento vigoroso lo estrellas contra el pie de la cama o el de tu pareja. La uña encarnada se produce como la consecuencia natural del crecimiento normal de la uña y su penetración en el surco periungueal poniendo cada vez más presión en la piel hasta romperla y activar la inflamación que se produce cuando un cuerpo extraño penetra en los tejidos. El problema se agrava cuando los microbios aprovechan la ruptura de la piel para introducirse e infectar la herida. Esto agrava la inflamación y en ocasiones produce un absceso del lugar. Ocasionalmente se observa que la infección en el dedo puede profundizarse hasta llegar al hueso y producir lo que conocemos como osteomielitis. Otras veces la infección puede diseminarse a través de las vainas tendinosas o sea los conductos por donde se mueven los tendones de los dedos y la infección invade la parte media del pie. |