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Los Primeros Jinetes del Apocalipsis Imprimir E-Mail
escrito por Dr. Edgardo Gaitan - Médico Hiperbarista   
Ínicio
Los Primeros Jinetes del Apocalipsis
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ImageLa diabetes cual uno de los trágicos jinetes del Apocalipsis casi nunca ataca sola, en el 70 % de los pacientes se acompaña de uno de los más temibles verdugos que la humanidad ha conocido, la hipertensión arterial.  Esta consiste en un aumento por arriba de lo normal de la fuerza que impulsa la sangre para circular dentro del laberinto de arterias, venas y capilares de todo nuestro organismo.  Todos tenemos presión arterial pues no podemos vivir sin ella. De manera que es errado decir “tengo presión” como a veces se oye decir a alguien.

El problema fundamental es que la elevación sostenida de la presión dentro del sistema circulatorio termina dañándolo. Los daños se producen en los niveles más delicados de estos órganos, es decir se cumple aquello de que “la soga se rompe por lo más delgado” y de esta manera se producen rupturas en los capilares ubicados en el cerebro, en la retina, en los riñones y corazón. A veces el daño toma una forma un poco distinta pues al efecto mecánico de la presión elevada se suma el daño que se ha producido de forma silenciosa por algo que llamamos aterosclerosis.

La aterosclerosis consiste en el depósito de un sarro duro en el interior de las arterias. Este sarro esta constituido principalmente por colesterol y otras grasas que se han acumulado en el transcurso de años en que vivimos sin preocuparnos de tener estas grasas elevadas en el torrente sanguíneo. Este fenómeno es parecido a lo que le ocurre a las viejas tuberías de las casas donde con el paso de los años se produce un sedimento que se adhiere al interior del tubo y termina por obstruir la luz del tubo. Por si fuera poco la sustancia obstructiva infiltra la pared arterial hasta llegar a sustituirla por completo. De esta forma lo que fuera una arteria de paredes musculosas, flexibles y elásticas termina convirtiéndose en un tubo tan rígido como uno de PVC, tan grasiento como el tubo de drenaje del fregadero de la casa. Claro esta perdida de su flexibilidad y elasticidad lo predispone a soplarse como un globo de esos que usan los payasos en los cumpleaños para hacer perritos y otros animalitos. A eso los médicos lo llamamos “dilatación aneurismática de la arteria” y con frecuencia la vemos en la aorta, la principal arteria del organismo. Pero ninguna arteria se escapa de ver afectada su pared por el depósito graso.



 
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