La aspirina o ácido acetilsalicílico fue sintetizada en 1893 por el alemán Félix Hoffman, la motivación para persistir hasta conseguir el éxito consistió en aliviar el dolor reumático de su padre. Procede del ácido salicílico que se saca de la corteza del sauce y cientos de años atrás era usado por los nativos de América como analgésico pero es muy irritante para el estomago.
La aspirina puede desencadenar alergias, y el daño a la mucosa gástrica origina sangrados a veces mortales, junto a sus otros pariente químicos antinflamatorios, conocidos como AINES, son los productores numero uno de fallecimientos por sangrado digestivo de origen farmacológico. Sin embargo la aspirina continúa siendo el medicamento mas usado en todo el mundo para el dolor, la fiebre. Se conoce que dosis pequeñas de aspirina evitan los coágulos en los vasos sanguíneos cerebrales y los infartos del corazón. También disminuyen las probabilidades de cáncer de colon, de ceguera por diabetes y retrasa el crecimiento de las cataratas.

Estamos en un mundo de pocas o muchas medicinas.
A pesar de todos los avances de las ciencias medicas y farmacéuticas los extremos del mundo presenta problemas con los medicamentos. El mundo desarrollado económicamente hablando se enfrenta a las difíciles decisiones de obtener medicamentos adecuados entre la casi millonaria cifra de productos disponibles. Las empresas productoras se disputan el mercado y usan todos los mecanismos posibles de mercadeo, lejos quedaron los días donde no se anunciaba un producto “elite” en la televisión o radio, ahora vemos como el producto mas buscado del mundo, proyecta sus apetecidas pastillitas azules en vallas de carretera y su competencia para no quedarse atrás anuncia las maravillosas 36 horas que puede regalarle al comprador hasta en los anuncios de los cines. Pero lejos de las necesidades de productos para lograr belleza y la fama por las proezas sexuales existe otro mundo donde la falta de los medicamentos esenciales es causa de graves tropiezos para la salud, los medicamentos antipalúdicos, vacunas, antibióticos simples, antituberculosos y los suplementos vitamínicos y de hierro esenciales para la infancia y las embarazadas brillan por su ausencia. En un esfuerzo para ordenar este mundo de carencias la Organización Panamericana de la Salud coordina un programa de medicamentos esenciales, es decir aquellos más importantes para los problemas de salud predominantes en una región. Sin embargo los antagonismos entre los derechos de patente y las grandes necesidades de la población de regiones pobres ha tenido que ser objeto de negociación para facilitar el suministro de medicamentos contra el SIDA.