Años atrás cuando se deseaba saber el nivel de glucosa en la sangre se dependía de los laboratorios clínicos exclusivamente. El nivel de azúcar se determinaba mezclando el suero de la sangre del paciente con una serie de reactivos y luego leyendo la intensidad del color de la reacción en un aparato llamado colorímetro. Este proceso era largo y el resultado se obtenía al día siguiente. También era un proceso costoso.
Con el pasar del tiempo los equipos, como todas las cosas electrónicas, se sometieron a la miniaturización y redujeron el tamaño de forma drástica. Además se desarrollaron métodos de la llamada química seca que elimino la necesidad de mezclar líquidos y acortó el tiempo para conocer el resultado.
Afortunadamente unos años atrás se desarrollaron los aparatos portátiles llamados “glucómetros de bolsillo” que permiten al diabético pasar del “reino de la casi adivinación de los niveles de azúcar” a tener la certeza que lo habilita para tomar decisiones terapéuticas acertadas de forma independiente de laboratorios, clínicas y hospitales y podríamos decir que hasta de su médico o enfermera.
Esto es un acto de justicia pues al dotar al paciente de la capacidad para monitorizarse estamos dándole el poder a quien tiene que tomar el 99% de las decisiones que influyen en el control de su enfermedad.
-¿te parece que no es así?- Pues te diré que sí. ¿Quien decide qué se come en cada ocasión?, ¿quien decide qué ejercicio realizará?, ¿quien decide cuando tomará las medicinas? ¿Quién decide cuando irá al medico? Ves como es el paciente el que toma el 99% de las decisiones. Claro la ayuda del medico entonces debe ser la de un consejero, facilitador y no la de un amo impositivo que amenaza controlar todas las facetas de la vida del paciente.

El auto monitoreo de la glicemia le concede al paciente la libertad de movimiento que tanto anhelaba. A los padres y maestros de un niño diabético le da la seguridad de que saben lo que esta pasando en el metabolismo de su hijo. ¡Eso realmente vale la pena! Y es algo impresionante cuando después de un tiempo te das cuenta de la certeza, seguridad y alta autoestima con que estos padres nos comunican a los médicos los progresos que se han realizado en el control de los problemas de sus hijos y en no pocas ocasiones de ellos mismos. No olvidemos que la diabetes es una enfermedad heredo familiar.
El auto monitoreo les permite dar al medico información precisa y no solo un listado de síntomas de dudosa asociación con el nivel de glicemia y les permite decidir variaciones de las dosis de medicamentos como la insulina con mayor seguridad.
Estos pequeños monitores de glicemia capilar son ahora compañeros inseparables del equipo medico de urgencia y del maletín de atención de médicos y enfermeras. En un momento se puede descubrir si los síntomas del paciente se deben a un azúcar alto o bajo.
El diabético que aprende a monitorizarse colabora con su salud y con su economía pues evita los costos de accidentes hipoglicémicos que surgen cuando realizan mas actividad física de lo acostumbrada, cuando omiten comidas o las reducen demasiado o cuando usan más pastillas o insulina de lo que les conviene. En ocasiones el nivel de azúcar en la sangre se altera mucho con los momentos de mucha tensión emocional y el glucómetro les permite descubrir estas anomalías.
Adicionalmente está demostrado con creces que el auto monitoreo mejora el control del nivel de azúcar al relacionarlo con la comida o con el ejercicio. ¡Y los diabéticos con mejor control tienen muchas menos complicaciones y por lo tanto viven vidas plenas y felices!