Existen tres tipos principales de cáncer de piel que reciben los siguientes nombres:
- Espino celular o escamoso
- Baso celular
- Melanoma
Estos tres tipos cuentan por la mayoría de los casos en todos los países, aunque hay que aclarar que la piel puede ser asiento de tumores metastáticos o secundarios, es decir, los nacidos en otros órganos del cuerpo, pero que a través de la circulación o por invasión directa llegan a emplazar células en la piel así como en otros órganos.
En los últimos 20 años también se han incrementado los casos de tumoraciones como el sarcoma de Kapposi, que es una de las complicaciones del sida y que antes de la epidemia de esta enfermedad viral de trasmisión sexual, eran considerado como muy raro.
La mayoría de los casos de cáncer de piel en la actualidad tiene como factor de riesgo predominante el hecho de que sus víctimas presentan exposición al sol durante periodos prolongados.
Entre los mecanismos que explican esto se encuentra el hecho de que la radiación ultravioleta produce alteraciones en el material nuclear de las células de la piel y que tales cambios alteran las características y conductas de éstas.
Las células con material alterado se dedican a multiplicarse de forma descontrolada y sin respetar los límites de la estructura normal de la piel, en esta forma invaden y destruyen a las células normales de la piel adyacente y luego aquellas ubicadas en la capas de tejidos más profundos. Adicionalmente estas células cancerosas se trasladan en la corriente sanguínea y pueden producir metástasis o sea colonias celulares que formarán otros tumores invasivos en otros lugares de cuerpo como huesos, hígado, pulmones o cerebro.
El factor más importante para este incremento en el número de cánceres de piel parece ser el daño a la capa de ozono en la atmósfera superior del planeta. El ozono es un gas que se ha acumulado a lo largo del tiempo formando una delgada cubierta sobre nuestro planeta. Esta capa de ozono se sitúa a una altura aproximada de 20 a 40 kilómetros. de la superficie terrestre.
La capa de ozono hace que la mayor parte de la radiación solar se refleje hacia el espacio y de esta forma no penetra hasta la biosfera donde afectaría a casi todas las especies vivientes, por ejemplo: la radiación solar excesiva afecta de manera principal al plancton marino, alterando de esta forma toda la cadena alimenticia.
El ozono es una forma molecular de oxígeno que tiene tres átomos unidos entre sí, la forma más común de oxígeno solamente tiene dos átomos y es muy estable, a diferencia del ozono que se descompone espontáneamente.
El ozono es muy activo químicamente y se usa en la industria como blanqueador y para esterilizar productos, pues es altamente destructivo para los microbios. Sin embargo, en concentraciones muy bajas se utiliza en la medicina como antiinflamatorio y el resultado es estupendo.
En la actualidad se conoce que los componentes de los refrigerantes llamados clorofluorocarbonos (CFC), algunos productos agroquímicos y fertilizantes son los principales responsables del daño a la capa de ozono. Las emisiones de los motores de automóvil y de las plantas termoeléctricas también son dañinas para la capa de ozono. Los clorofluorocarbonos pueden durar en la atmósfera superior hasta 100 años de manera que el daño a la capa de ozono seguirá produciéndose durante mucho tiempo.
La destrucción ha sido masiva y concentrada en algunas regiones del globo como los polos y la atmósfera superior de Australia. Y es en este continente donde se ha producido el mayor incremento de los casos de cáncer de piel. Afortunadamente para sus ciudadanos es también el país donde se ha dado mayor difusión al problema y a las precauciones contra él.
Se conoce que las personas de piel blanca y los niños son los más susceptibles al cáncer de piel por lo que deben protegerse más detalladamente.
Las precauciones más importantes comprenden algunas como las siguientes:
- Evitar la exposición prolongada al sol, especialmente en las horas de máximo brillo solar.
- Utilizar sombreros y ropas que cubran la mayor cantidad de piel posible.
- Procurar usar sombrillas u otros mecanismos que eviten que la luz solar intensa caiga a plomo sobre nosotros.
- Usar pantallas o protectores solares de alto rendimiento antes de exponernos al sol y aplicarlos de nuevo cada 20 a 30 minutos de exposición. Esto es particularmente importante en los niños.
- Utilizar lentes de sol con protección ultravioleta, pues el exceso de radiación solar también produce aumento de la incidencia de cataratas en los ojos.
Todos tenemos posibilidad de desarrollar un cáncer de piel, sobre todo dado el hecho de que vivimos en una zona ecuatorial donde la radiación solar alcanza la máxima intensidad que se ejerce en nuestro planeta, por la tanto debemos estar atentos a los signos que pueden avisarnos de que está ocurriendo esta anomalía. En la Escuela para Diabéticos mostramos aún más detalles acerca de estas enfermedades y sus modalidades de tratamiento, pero nada sustituye la ventaja del diagnóstico temprano del cáncer de piel, que es inicio que casi garantiza la sobrevivencia.
Entre los signos de alerta temprana están los siguientes:
- Mancha, lunar o tumor que aparece en alguna parte de la piel, sobre todo en áreas expuestas al sol.
- Cambios en el tamaño o la coloración de lunares o manchas de piel.
- Sangrado espontáneo o ulceración de un lunar en cualquier parte de la piel.
- Prurito o picazón en algún lunar.
El diagnóstico temprano y el tratamiento pueden detener el cáncer de la piel antes de su diseminación a otras partes del cuerpo. Es decir, en la mayoría de los casos podemos curarnos de esta enfermedad si actuamos tempranamente y contamos con la ayuda de los profesionales expertos en este problema.
Es importante hacer notar que aunque el daño a la capa de ozono se descubrió desde los años 70 y se realizaron muchos convenios internacionales para disminuir o prohibir el uso de los químicos que la destruyen, a pesar de esto, muchos gobiernos no se han adherido a ellos y en otros casos no los cumplen a cabalidad; como ejemplo tenemos el llamado Protocolo de Kyoto. Sin embargo los cálculos de diversas instituciones científicas predicen que si se cumplen las disposiciones mundiales la capa de ozono podría recuperarse para el año 2050 y con ella recuperaríamos nuestra principal defensa contra el cáncer de piel.