Estos nombres engloban una combinación que a simple vista no asusta a las personas, obesidad central, hipertensión arterial, hiperlipidemia y alteraciones en la relación de la secreción insulínica y el control del nivel de glucosa, o sea el azúcar en la sangre. En muchas víctimas encontramos también niveles elevados de ácido úrico en sangre. Con el tiempo se han podido demostrar anomalías en los sistemas de coagulación de la sangre y hasta en la función de los riñones.
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Medición del perímetro abdominal: es el índice más sencillo para sospechar la existencia del síndrome metabólico o síndrome X, la epidemia más grande del siglo.
Lo grave de esta alteración es que aumenta descomunalmente el riesgo de desarrollar diabetes mellitus, hipertensión arterial con falla cardíaca, daños a la retina con pérdida de la visión, insuficiencia renal crónica y desgaste de rodillas, caderas y columna lumbar, así como alteraciones dolorosas de los pies.

Tener el “síndrome x” aumenta también el riesgo de infarto al corazón, derrame cerebral o, dicho de otra manera, enfermedad vascular cerebral, y le diré que estas dos últimas constituyen la causa de muerte más frecuente en el mundo occidental.
Adicionalmente los portadores del “síndrome X” desarrollan una disminución de sus capacidades sexuales caracterizadas por disminución de la libido, disminución de su rendimiento sexual y hasta de su fertilidad. La fertilidad disminuye principalmente en mujeres y también suelen tener con más frecuencia quistes ováricos.
A nivel de piel se nota una coloración oscura y engrosamiento que es visible en muchas ocasiones formando una especie de collar en el cuello y manchas oscuras en pómulos y alrededor de los ojos que en ocasiones se confunden con manchas por exposición al sol.

Afortunadamente, si se hace el diagnóstico tempranamente y con el tratamiento adecuado todos estos riesgos disminuyen y las complicaciones no se presentan o mejoran las que ya existían. Quizá la noticia “desafortunada” es que no existe una cura para el síndrome X y que las medidas de control deben realizarse durante toda la vida.
Otro elemento cuyo significado es aún más importante es que cada día hay más niños y adolescentes que presentan esta enfermedad, el 25% de los menores de 15 años ya presentan los niveles de obesidad que se asocian a este padecimiento, ¡Imagínese qué será de ellos en la vida adulta!

Algo que puede hacer para determinar con rapidez si está en riesgo, es tomar una cinta métrica flexible y medir el máximo perímetro abdominal (lo más amplio de la panza) y no debes medir más de 40 pulgadas en el caso de los hombres ni más de 35 pulgadas en el caso de las mujeres. Si está por arriba de eso, lo siguiente que tiene que hacer es tomar el teléfono y hacer una cita con el experto en obesidad que pueda ayudarlo a mejorar su salud.
Por lo pronto le diré que existen ciertas cosas que debe hacer para mejorar:
• Disminuir el sobrepeso en por lo menos 5%.
• Realizar actividad física, como caminar cada día por 20 minutos.
• Reducir el colesterol y las grasas saturadas de tu dieta.
• Reducir el consumo de carbohidratos.
• Llevar un registro de tu consumo alimentario y de la actividad física.
• Solicitar recomendaciones y discutir sus anotaciones con su médico.
• Realizar exámenes médicos por lo menos cada año.
Podrá obtener más información si se une a la Escuela para Diabéticos, solo debe llamar a los números 229-5455 ó 229-4388. Si cumple con las recomendaciones que le sugiero, se sumará a los ganadores, pues la estadística nos enseña qué medidas simples y de bajo costo pueden disminuir hasta en 80% las probabilidades de desarrollar diabetes o hipertensión.