 Estos colosos invisibles son los órganos mas pesados y fuertes, son los más duraderos y generalmente son lo último de nosotros que desaparece tras la muerte, los huesos incluso han sobrevivido a miles de años para mostrarnos como fieles y silenciosos testigos la forma de vida, las enfermedades y la forma en que murieron nuestros antepasados.
Es lo único que se conserva de aquellas especies anteriores a la nuestra y que conocemos como proto-humanas así como también de los animales que fueron sus contemporáneos. La estructura ósea es tan resistente que su duración temporal excede, incluso, toda la duración de la existencia de nuestra especie en el planeta. Imagínate los dinosaurios dejaron de existir hace 65 millones de años, nuestra especie solo tiene 4 millones de años de existencia y sin embargo nos divertimos y asombramos ante el hueso de la pata de uno de estos reptiles que tiene mayor altura que un humano adulto y que muestra hasta los mínimos detalles de sus inserciones tendinosas. Los huesos, nuestros huesos, muy raras ocasiones pensamos en ellos. De niño los ignoramos y la sorpresa es mayúscula cuando descubrimos que los que tenemos adentro. Bueno la sorpresa, en ocasiones, es desagradable pues, son los niños las victimas de una gran cantidad de accidentes donde los huesos se afectan. Casi siempre encuentro que las personas tienen la idea del hueso como un material duro, resistente pero tan innanimado como pueden ser las columnas y vigas de concreto de un edificio. Nada esta mas lejos de la vedad, nuestros huesos y todos los de los compañeros del reino animal son estructuras extraordinariamente activos. Están constituidos por material de soporte, fuerte, duro, resistente, predominantemente de sales de calcio pero, en medio de este material se encuentran millones de células, en una disposición semejante a los corales, estas unidades celulares llamados osteocitos, se encargan de depositar el calcio necesario para que el hueso sea fuerte pero, algunos de ellos se dedican a removerlo para que el hueso cambie su forma y de esa forma pueda adaptarse a las necesidades, es decir el hueso es modelable. Es fácil comprender cuan cambiantes y moldeables son en los niños, pues, sus huesos varían su tamaño y forma durante el crecimiento. Sin embargo este proceso no termina en la edad adulta, se realiza siempre. El detalle importante es que la actividad de los colocadores de calcio (osteoblastos) y los que lo retiran (osteoclastos) siempre esta en un proceso dinámico pero al mismo tiempo balanceado donde la actividad de los unos se equipara con la de los otros. Con el tiempo estas dos actividades terminan cambiando la forma y el tamaño de los huesos. También esta actividad sufre desviaciones de este estado de equilibrio ante enfermedades como los traumatismos, fracturas, artritis y osteoporosis. Cada hueso tiene su propio suministro de sangre que le lleva alimento y oxigeno y retira desde el hueso los productos de deshecho que se originan en su metabolismo. En los huesos largos se puede apreciar el llamado “agujero nutricio” por el cual entra una arteria que le lleva sangre fresca y sale una vena que lleva sangre de regreso al sistema circulatorio. También los huesos están dotados de nervios, lo cual les confiere un nivel importante de sensibilidad. A menudo la pregunta sobre estas características surge ante una fractura del hueso. En el lenguaje medico se define una fractura como una solución de la continuidad del hueso. En lenguaje diario podríamos decir que el hueso se quebró o se rajó. Las circunstancias en que esto ocurre pueden ser muchas pero frecuentemente se produce la lesión debido a la acción mecánica de fuerzas opuestas con la consiguiente ruptura de la estructura ósea. En esta ocasión nuestro deseo es aclararte algunas de las particularidades de estas lesiones para que te sean de utilidad. Una “fractura abierta” es aquella donde el exterior de organismo se comunica con el “foco de fractura” o sea el lugar donde el hueso se quebró, en otras palabras hay una herida comunicando el ambiente con la lesión del hueso. Si no existe esta comunicación se llama “fractura cerrada”. Dependiendo de si la fuerza dominante arranca un trozo del hueso se le llama (fractura por tracción), pero podrían ocurrir fracturas por compresión o aplastamiento, torsión, rotación o flexión de acuerdo con la dirección de las fuerzas en juego. Incluso un raro tipo de fractura se produce cuando las fuerzas ejercen un efecto parecido a una tijera y se le llama fractura por cisallamiento. Cuando el hueso se parte en fragmentos diminutos como le ocurre a los personajes en las caricaturas de llama “fractura conminuta”. A veces el trazo de fractura en un hueso largo como el fémur dibuja una espiral como barra de barbero o el color del dulce llamado pirulí y se le llama “fractura en espiral”. Si los fragmentos se han separado mucho entre si ocurre una “fractura desplazada” pero si se ha conservado su orientación en los ejes del hueso tendremos una “fractura alineada”. Si la fractura atraviesa la totalidad del espesor del hueso tendremos una “fractura completa” de lo contrario tendremos una “incompleta” o una fisura. Si la lesión se produce justo en el lugar de acción de la fuerza tenemos una “fractura directa” pero si no hay tal coincidencia, entonces es indirecta; estas son mas frecuentes pues se producen en las caídas, donde el hueso se fractura por flexión, rectificación, torsión compresión, etc. Sin embargo las fracturas directas frecuentemente se producen por el impacto de un proyectil, un golpe con un objeto, patadas o puñetazos. Las fracturas diafisitarias son las ubicadas en la parte media de un hueso largo y la “epifisiarias” ocurren en sus extremos. Las fracturas en el extremo del hueso tienen doble peligro pues comprometen el funcionamiento de las articulaciones y en los niños dificultan el crecimiento del hueso que ocurre de manera principal en los extremos.
El numero de fragmentos óseos producidos por la fractura también la denomina como bifragmentaria(dos), o multifragmentaria (muchos fragmentos). Otro aspecto que sorprende a muchos es que las fracturas no siempre son producidas por fuertes traumas mecánicos, a decir verdad muchas fracturas se producen por debilitamiento anterior de la estructura ósea por causa de enfermedades previas. Dentro de estas se cuentan las enfermedades de las glándulas paratiroides, cáncer, y sobretodo por osteoporosis (se les llama fracturas patológicas). Ese debilitamiento esta dado por que el hueso pierde el calcio que le da la rigidez y dureza, se produce poco a poco, con los años y no da dolor ni otros síntomas hasta que un día se produce la fractura sin trauma mecánico apreciable, es decir por “pequeñeces”. Pero las consecuencia de las fracturas no son pequeñeces, cuando sufrimos fracturas de la columna vertebral o de la articulación de la cadera se producen parálisis o incapacidades que nos confinan a una cama y que con frecuencia se complican con neumonías y otras fallas de organismo por lo que las personas fallecen, peor no sin antes padecer mucho por su incapacidad. Como la población se esta haciendo mas vieja y esta es el grupo mas atacado por la osteoporosis veremos este tipo de fractura cada vez con mayor frecuencia. Es importante destacar que luego de la fractura el sangrado dentro del foco de fractura produce un hematoma que con el tiempo se transforma en “callo óseo” y que con los años repara el área con una perfección tal que no puede distinguirse el punto exacto de la fractura en muchas ocasiones. Habiendo visto todas estas modalidades, que no son todas las existentes, te será fácil valorar el riesgo de estas lesiones y no dejarlas pasar sin que sean evaluadas y tratadas por un medico debidamente entrenado para ello, es decir un especialista en ortopedia y traumatología. Ante la ocurrencia de una de estas lesiones es importante no halar el miembro afectado, sino tratar de conservarlo en la posición que tiene y transportar a la persona a un centro medico adecuado. |