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Una Resolución de la ONU requiere el apoyo de al menos un Estado Miembro de la ONU como país patrocinador. Este país redactará el borrador de la Resolución. La Resolución propuesta necesitará entonces el apoyo de 45 Estados Miembro de la ONU que actuarán como signatarios. Después, se incluirá en la agenda como tema de debate para la Asamblea General de la ONU y se tramitará en el Tercer Comité de la Asamblea, que se reúne para debatir los asuntos relacionados con los temas humanitarios y la sanidad. Si hay suficiente apoyo para conseguir la Resolución en este punto, se aprobará sin la necesidad de que se vote en la Asamblea General. De no ser así, se necesitaría el voto de una mayoría formal de los 191 Estados Miembro de la ONU.
La estrategia para lograr suficiente apoyo para la Resolución combina un enfoque “de arriba hacia abajo” y “de abajo hacia arriba”. El enfoque de arriba hacia abajo utiliza la vía diplomática para acercarse a los Estados Miembro y asegurar así un voto mayoritario en la Asamblea General o el voto consensuado en el Tercer Comité. Los esfuerzos diplomáticos ya están dando resultados. El apoyo necesario para lograr una Resolución de las Naciones Unidas ha sido diseminado y un número importante de países han expresado su interés en apoyar la Resolución. Asimismo, se están llevando a cabo llamamientos a otros países para que se unan formalmente a la iniciativa. Se requieren acciones conjuntas de gobierno
El enfoque de abajo hacia arriba consiste en una campaña para el aumento de concienciación que llegará a un billón de personas de todo el mundo y llamará la atención sobre la gravedad de la diabetes, sus complicaciones y la necesidad de que la ONU adopte una Resolución que revierta la creciente epidemia de diabetes. Este enfoque de abajo a arriba se desarrollará a través de las redes existentes de la diabetes y los medios de comunicación de todo el mundo.
A nivel internacional, los gobiernos son llamados a sumarse a la campaña Unidos por la diabetes declarando públicamente su apoyo a la Resolución, reconociendo el coste humanitario, social y económico de la diabetes, especialmente en los países de ingresos bajos o medios. A nivel regional, los gobiernos son alentados a construir fuertes alianzas regionales para combatir la epidemia de diabetes y mejorar la asistencia. A través de un debate público, de los medios de comunicación y de campañas educativas, se puede lograr la concienciación de la sociedad civil sobre la gravedad de la diabetes y sus complicaciones. La FID llama a todo el mundo a unirse por la diabetes e integrarse en la campaña.
“Esta es una de las mayores catástrofes sanitarias que el mundo ha visto. Los costes económicos y sociales de la enfermedad serán intolerables si los gobiernos no despiertan ya y los toman en consideración”
George Alberti, antiguo Presidente de la FID
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