 En la actualidad se ha reconocido que existen lugares de trabajo donde la “cultura laboral”, con características negativas, está tan arraigada que hasta el personal de mayor jerarquía presenta la misma situación y claro, los recién llegados pronto resultan contagiados.
Las compañías en ambientes de negocios rápidamente cambiantes, como la bolsa o aquellas en proceso de adquisición o venta por otras, son las mayores generadoras de estrés. Aún recuerdo que unos años atrás era frecuente encontrar el “síndrome de estrés laboral” o “síndrome del quemado”, (burn-out syndrome, en inglés) entre los empleados de las instituciones estatales que estaban siendo privatizadas. Ahora lo vemos entre los empleados de los bancos que se compran o fusionan entre sí. En los medios de comunicación, donde la exigencia de reaccionar rápidamente ante los acontecimientos genera presión en los empleados, es frecuente encontrar a alguien diciendo “este trabajo me va a matar”. La existencia de este estado no es buena tampoco para las compañías, pues a la larga perderá a su valioso recurso humano de una manera u otra. Es importante que si se detecta esta situación en una empresa se solicite ayuda profesional tanto a nivel de los individuos como de los grupos de trabajo. Deben implementarse medidas inmediatas para reducir la tensión y mejorar la comunicación. Las actividades más importantes serán replantear las metas empresariales y tratar de armonizarlas con las de los individuos. Favorecer las actividades grupales con inclusión hasta donde sea posible de los familiares.
Resulta vital que se permita que todos los integrantes tomen el tiempo de vacaciones necesario para reponerse. Como siempre he explicado a los pacientes el organismo humano es muy inteligente y si no le concedes vacaciones se “regalará” una incapacidad. Toda esta terapéutica debe ser encabezada por la más alta dirección de la empresa, o sea por los gerentes o presidentes, pues si ellos no se comprometen en mejorar la salud empresarial los empleados más leales se hundirán con el barco y los más inteligentes lo abandonarán antes del desastre. Por otro lado, los individuos deben alinear sus metas con el esfuerzo realizado, pues a veces vemos que este esfuerzo titánico se realiza con la única misión de por ejemplo, comprarse el televisor más grande y de última tecnología, o alguna otra frivolidad. Lo más grave es que las personas se sienten desmotivadas, con desconfianza en sí mismos y su capacidad de lograr las metas más elevadas de su vida. En muchas empresas se prohíbe a los empleados llamar o recibir llamadas familiares y esto los distancia aún más de sus seres queridos. Pero deben establecerse reglas claras para esto. Tampoco se trata de que todos abulten la cuenta de teléfono empresarial o mantengan bloqueadas líneas telefónicas que tienen un papel comercial importante para la empresa, pues en ocasiones vemos empleados que parece que quieren controlar y manejar cada minúsculo aspecto de lo que pasa en sus casas a través del teléfono. Esto obviamente, también desvía su tiempo de las actividades laborales. Es común que se les exija a muchas personas quedarse después de la hora de salida y esto remunerado o no, reduce el tiempo de sus actividades personales y familiares por lo que esto no debiera convertirse en una costumbre crónica. Puedes sospechar que una empresa fabrica víctimas del síndrome del quemado cuando tiene una alta tasa de ausentismo y de rotación del personal; un nivel bajo de moral o entusiasmo en los empleados que conoces aun cuando la empresa pareciera estar en un buen momento económico.
La realidad es que todos vivimos más o menos este conflicto entre la división y especialización del trabajo, que surgió hace pocos miles de años, y nuestra profunda orientación hacia nuestro grupo original (la familia), que se originó hace millones de años. Este último grupo por tanto se encuentra enraizado profundamente en nuestro corazón y mente. Constituye “nuestra principal razón para vivir y en la mayoría de los casos para trabajar”, pero que llevado al extremo actual ocasiona muchas tristezas y enfermedades. |