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Cómo hablarle de sexo a tu hijo |
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escrito por Dra. Olivia Arletty Sandoval Shaik - Psicóloga Cl
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La educación sexual debe ser algo totalmente natural, sencillo y continuo, al mismo tiempo debe abarcar no solo los aspectos fisiológicos y anatómicos, sino también los psicológicos y socio-culturales, de manera que la persona se sienta como un ser integral.
Es importante resaltar el hecho de que la educación sexual es necesaria para todos los seres humanos. Debe iniciarse desde su nacimiento extendiéndose a lo largo de su vida: niñez, adolescencia e incluso etapa adulta (embarazo, parto, cambio de pareja) o por los cambios ocurridos por la edad (vejez). Además es fundamental considerar a las personas discapacitadas tanto físicas como psíquicas ya que también tienen derecho a expresar su sexualidad (erótica) ya que son seres sexuados con vivencias sobre su sexualidad al igual que el resto de seres humanos.
La familia y en especial los padres, son los principales responsables de impartir las primeras pautas sexuales a sus hijos, tanto de forma directa, a través de mensajes verbales, como indirecta, con su conducta con el hijo y entre ellos mismos como pareja. Los padres pueden ser prohibitivos o permisivos a la hora de hablar de educación sexual. Aunque el silencio es otra forma de educar. Ninguna de estas posturas es la adecuada. Los padres deben darles consejos, escuchar sus dudas, con una buena actitud corporal y afectiva. O bien, aprovechar cuando aparecen escenas eróticas en la televisión o alguna noticia en el periódico para ver su opinión sobre la sexualidad.
Es necesario entonces empezar con programas de educación sexual para los padres, ya que éstos han sido educados de manera bastante deficiente y no saben como abordar estos temas con sus hijos. Ante las preguntas tienden a utilizar un vocabulario poco claro y ambiguo, o con respuestas evasivas que evidencian la forma conflictiva y poco natural con la que ellos vivieron su propia sexualidad. Esta ambigüedad es, sin lugar a dudas, la que va a generar mayores secuelas en los jóvenes, porque éstos necesitan pautas muy claras durante su desarrollo y esperan que los adultos se las proporcionen. Los padres deben emplear un lenguaje científico, sencillo y adecuado a la edad del niño o adolescente. Y sólo contestar a lo que ellos preguntan.
La escuela también participa en la educación sexual reforzando lo aprendido en casa y continuando la educación en aquellos temas que el niño o adolescente pueda aprender en un ambiente didáctico, con otros de su edad. Es importante que los docentes no sólo estén bien formados sino que estén motivados y sean flexibles y abiertos en los temas de sexualidad.
Otra fuente de educación sexual es la sociedad a través de la televisión, prensa, cine o moda, motivo por el cual es necesaria la supervisión y consejería de adultos respecto a ciertos contenidos que aparecen en estos medios de comunicación. Es tarea de todos hacer que poco a poco se eliminen de nuestra sociedad los tabúes y barreras que existen respecto a la sexualidad. Para ello es necesario que los padres faciliten la comunicación con sus hijos y les brinden la confianza adecuada para generar un ambiente adecuado, en donde los temas de sexo sean tratados con naturalidad.
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