 Al llegar casi al final del embarazo, una madre ya conocida diabética o que presente diabetes gestacional se preguntará: ¿Qué repercusiones puede tener esta enfermedad en mi hijo al nacer, aún cuando yo haya tenido un buen control de mi embarazo y la diabetes?
Es importante hacerles saber que la mayoría de los recién nacidos de madre diabética (RNMD) van a tener un nacimiento y evolución neonatal normal, pero existe un aumento en el riesgo de complicaciones, aún en recién nacidos cuya madre padece de diabetes gestacional.
El médico responsable del control del embarazo y del parto de una paciente diabética debe informar al pediatra o neonatólogo la condición de la madre antes del nacimiento, destacando aquí la importancia de la consulta prenatal, con el objetivo de asegurar una atención neonatal óptima. Aspectos como el tipo de diabetes y el grado de control de la enfermedad, los antecedentes de embarazos previos y complicaciones, además de los resultados de los estudios realizados al feto para determinar el tamaño y maduración fetales, permitirán al médico responsable de atender al recién nacido anticipar la mayoría de las posibles complicaciones neonatales y podrán determinar la presencia de un neonatólogo en la sala de partos. La atención de un RNMD la podemos dividir en atención inmediata en sala de partos, en la sala de recién nacidos y después del alta de la maternidad.
Recepción del Recién Nacido
La recepción de un RNMD se debe realizar en un área que esté equipada con todos los elementos necesarios para una reanimación avanzada. La reanimación debe seguir las normas de la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Americana de Cardiología. Si la embarazada presenta la diabetes mal controlada el recién nacido a menudo es macrosómico (bebé grande que pesa más de 8 libras con 13 onz). La falta de detección de macrosomía fetal puede llevar a un parto vaginal dificultoso con traumatismo en el parto, asfixia (falta de oxígeno) o ambos. Los posibles traumatismos del parto incluyen lesión de órganos abdominales, fractura de clavícula, lesión del plexo braquial (nervios que controlan los movimientos del brazo). La asfixia puede tener diversas consecuencias, afectando de forma aguda la función de los sistemas nervioso, respiratorio, urinario y digestivo.
Los RNMD tienen una incidencia de malformaciones congénitas 3 a 4 veces mayor que la población general, éstas pueden ser malformaciones cardíacas graves, deformidades músculo-esqueléticas y malformaciones del sistema nervioso central.
La dificultad respiratoria es una complicación frecuente y potencialmente grave de los RNMD, por lo que la tendencia de retrasar el nacimiento con el objetivo de tener unos pulmones maduros en estos recién nacidos es lo más adecuado.
Atención en la Sala de Recién Nacidos
El pediatra neonatólogo debe decidir si controla al RNMD en una sala de cuidados intermedios o en una sala de recién nacidos común. Si el recién nacido presenta un complicación mayor probablemente necesite ser trasladado a una unidad de cuidados intensivos neonatales. Se debe obtener glicemias en el RNMD posterior a su nacimiento, ya que éstos bebés son susceptibles a presentar hipoglicemia (disminución de azúcar en la sangre) y pueden no presentar síntomas. En ocasiones, principalmente cuando presentan algún síntoma (temblores), estos bebés pueden llegar a requerir de la administración de glucosa intravenosa para mantener niveles de glicemia dentro de rangos normales. El diagnóstico y tratamiento temprano han minimizado la incidencia de secuelas. Posteriormente, llegado el momento el recién nacido requiere aporte oral de leche completo, y si la madre está estable metabólicamente no existe contraindicación para la alimentación a pecho materno. Otra alteraciones que puede presentar un RNMD son disminución del calcio y magnesio séricos y una frecuencia aumentada de ictericia (coloración amarilla en piel). Son problemas que si se detectan se les puede dar un tratamiento y no deben causar mayores complicaciones.
Control a largo plazo Los resultados de estudios sobre crecimiento y desarrollo de RNMD sugieren que estos niños tienen mayor frecuencia de exceso de peso. Se ha visto en estudios que el hijo de una mujer con diabetes gestacional tiene mayor riesgo de desarrollar obesidad en la adolescencia e intolerancia a la glucosa en la adultez temprana. Las deficiencias psiconeurológicas están relacionadas con la alta frecuencia de malformaciones congénitas de los RNMD. Hay datos que sugieren que los hijos de mujeres con diabetes gestacional cuya glicemia no ha sido controlada en forma óptima durante el embarazo presentan alteraciones del desarrollo al nacimiento y durante la infancia. Por lo anteriormente expuesto, es importante que un RNMD sea controlado cuidadosamente después del alta de la sala de recién nacidos, de cuidados intermedios o de la unidad de cuidados intensivos neonatales.
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