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Higiene Corporal del Diabético |
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escrito por Escuela para Diabeticos
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Debido a los efectos directos de la hiperglucemia, y a los de la falta de insulina o de la resistencia insulínica que ocasionan, de un lado, un aumento de la sequedad de piel y mucosas, y una disminución de las defensas de las mismas al igual que en otros tejidos,
los capilares y vénulas de la piel muestran un engrosamiento de sus paredes, los pequeños vasos de la piel a los cambios de temperatura o a las agresiones mecánicas (golpes) o posturales. Todos estos trastornos disminuyen las defensas indirectas de la piel, haciéndola más vulnerable a los agentes externos. En este sentido, llama la atención el aumento de contaminación bacteriana en la piel y en las mucosas, aunque este aumento no llegue a tener mayor trascendencia. Como consecuencia de todo ello, es importante la tendencia a las infecciones de la piel, representadas por forúnculos de repetición, uñeros en los dedos de la mano y del pie (cuidado con las uñas que se clavan en el dedo gordo) e infecciones por hongos, sobre todo en los genitales y en los pies.
De todo ello se deduce la importancia que adquiere el seguimiento de unas normas básicas, y por otro lado saludables, de higiene que, junto con el control glucémico, pueden colaborar en la prevención de las situaciones y problemas comentados.
Higiene General Especialmente las personas con diabetes, deberán ducharse a diario, siendo preferible la ducha al baño en tina o bañera, si usa esta última, es conveniente salir del agua antes de que la piel se arrugue e, incluso, llegue a agrietarse; es decir, el baño no deberá durar más de cinco minutos.
El agua debe estar tibia. Para comprobar la temperatura del agua se empleará un termómetro de baño o, en su defecto, se comprobará introduciendo el codo, o el dorso de la mano. Se usará un jabón suave, de tipo neutro, y se recomienda lavar la piel directamente con la mano, con una manopla de baño suave o una esponja natural; pero no utilizar esponja áspera, cepillo u otro producto que irrite, arañe y/o lesione la piel.
Se deberá prestar especial atención al lavado de las zonas pilosas y de pliegue (axilas, ingles, surcos inframamarios -las mujeres- y genitales). Nunca se deberán usar polvos de talco en estas zonas, pues resultan abrasivos e irritantes.
Para el secado de la piel se empleará una toalla suave o albornoz, realizando el mismo por compresión (aplicando la toalla para que absorba el agua) y no por fricción (frotando), para evitar traumatismos y erosiones en la piel. Una vez seca, se aplicará sobre toda la superficie corporal una loción hidratante, que contrarreste la sequedad de la piel. Se deberá tener cuidado con el uso de desodorantes, en especial con las presentaciones en aerosol, ya que resecan e irritan la piel, por lo que, aún será más necesario extrema la higiene y el lavado de las zonas donde se apliquen.
Para mantener un adecuado cuidado de la piel en verano, será precisa la utilización de protectores solares de alto nivel de protección, que eviten las quemaduras solares, la aceleración del proceso de envejecimiento de la piel, y que ésta se reseque en exceso. Después de cada exposición al sol será necesaria la aplicación de una crema hidratante (aftersun) que ayude a mantener la hidratación y textura de la piel. Mención especial merece el cuidado y la higiene de la ropa. La persona con diabetes debe usar ropa cómoda, que no produzca rozaduras, irritaciones, excoriaciones ni traumatismos; limpia, debiendo cambiarla con frecuencia, en especial la ropa interior (panty, brasier y calzoncillo) y los calcetines, que se cambiarán a diario; no excesivamente ajustada y que permita la transpiración.
Se debe consultar con el médico siempre que se observe la aparición de alguna lesión o cambio de coloración en la piel.
Higiene Genital Dentro de los cuidados higiénicos generales adquiere una especial relevancia la higiene genital, dada la alta frecuencia de infecciones, fundamentalmente por hongos, que en esta área se presentan; por la estrecha relación que estas infecciones tienen con la existencia de un control glucémico deficiente; y por el elevado riesgo de una sobre infección bacteriana, lo que supone una mayor gravedad de la infección.
Las elevadas concentraciones de glucosa en la sangre y en los líquidos corporales (orina) favorecen el crecimiento de ciertos hongos, particularmente de Cándidas. Algunos otros también ven favorecido un crecimiento más rápido en un estado de acidosis. Por otro lado, factores mecánicos, como puede ser la ropa excesivamente ajustada, contribuye en gran parte al aumento de la susceptibilidad de la persona con diabetes a este tipo de infecciones. Si a ello se añade una falta de higiene, se produce el medio de cultivo ideal, dando lugar a una mayor frecuencia de vulvovaginitis, en la mujer, y de balanitis, en el varón; infecciones que, además de molestas, pueden llegar a ser graves, así como ocasionar un descontrol glucémico.
Dada la especial predisposición a la aparición de vulvovaginitis de la mujer diabética, es fundamental la limpieza diaria de la zona, lavándola con un jabón neutro y aclarándola concienzudamente para evitar el poder irritante del jabón. El secado debe ser cuidadoso, de manera que no quede ningún resto de humedad que pueda favorecer el crecimiento de las cándidas. Será preciso, así mismo, tener mucho cuidado con el uso de desodorantes, que eliminan el olor pero no la humedad, ya que pueden resultar también altamente irritantes, siendo esta irritación el paso previo a la infección.
La ropa interior debe ser cómoda, que posibilite e incluso facilite la transpiración, y que no produzca compresión mecánica ni traumática de la zona, siendo necesario cambiarla a diario y usar todos los días ropa interior limpia.
En la medida de lo posible, se evitará el uso de tampones vaginales y, caso de utilizarlos, se deberá cambiarlos con frecuencia, al igual que las compresas, al objeto de no retener la humedad un tiempo excesivo.
En el varón diabético, y favorecida por los mismos factores, se produce una mayor frecuencia de balanitis, que es una infección, causada por hongos, que afecta al prepucio y al glande, que aparecen enrojecidos, tumefactos (calientes) y agrietados, con una secreción maloliente. Al igual que la mujer, el hombre con diabetes deberá tener también especial cuidado con la higiene y limpieza de sus genitales, lavándolos a diario, con agua y jabón de tipo neutro, retirando el prepucio y procediendo al lavado cuidadoso del glande y de la parte interna del prepucio, eliminando al aclararlo cualquier resto de jabón. La ropa interior, de la misma manera que en la mujer, deberá ser cómoda, transpirable y no demasiado ajustada, y deberá cambiarse todos los días.
Tanto en el caso del varón como de la mujer con diabetes, es necesario llamar la atención en cuanto al uso de ropa de vestir ajustada, sobre todo de pantalones de tipo vaquero. Cada vez está más demostrado su asociación con infecciones genitales, sobre todo vulvovaginitis y balanitis, debido, fundamentalmente, a la presión mecánica y repetidos traumatismos a que la zona se ve sometida, y al déficit de transpiración, lo que ocasiona una irritación local, que condiciona un medio adecuado para la proliferación de hongos, a lo que se puede añadir una infección bacteriana.
Si la infección se produce será preciso: Realizar los ajustes necesarios en el tratamiento de la diabetes, para lograr un óptimo control glucémico, imprescindible para la solución del problema; extremar al máximo la higiene de la zona, procediendo a la limpieza de la misma 2-3 veces al día; y acudir al médico, que nos indicará el tratamiento específico más adecuado en cada caso. |
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2008-07-2607:45:15