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Obesidad en Niños y Adolescentes Imprimir E-Mail
escrito por Dra. Liliana Neil - Pediatra - Endocrinóloga   
ImageALTO RIESGO PARA LA DIABETES
Siempre se ha creído que un niño “gordito” es un niño “sano”. Sin embargo, en la actualidad se sabe que un niño(a) o adolescente con obesidad o sobrepeso tiene alto riesgo de enfermedad cardiovascular, problemas de colesterol, hipertensión y diabetes tipo 2.

Hasta la fecha, la diabetes considerada juvenil que se presentaba en mayor frecuencia en la infancia y adolescencia, era la diabetes tipo 1.  Esta se caracteriza por una falla por destrucción de las células del páncreas que conlleva a una pobre o nula producción de la hormona insulina, la cual se encarga de controlar los niveles de azúcar en sangre.  Estos niños requieren del tratamiento con insulina inyectada. Sin embargo, en los últimos años a consecuencia de un incremento en la prevalencia de obesidad de los niños y adolescentes, se calcula que para los próximos años se dará un aumento en la diabetes tipo 2 que hasta la fecha había sido de mayor presentación en ancianos y adultos. Este tipo de diabetes se presenta con un alto componente hereditario. En este caso,  la alteración  es una resistencia a la insulina por parte de las células del cuerpo.  Esto conlleva una mayor producción de insulina compensatoria con la aparición de un hiperinsulinismo que finalmente provocará un agotamiento del páncreas con su disfunción.

Como se mencionó anteriormente, ésta era una Diabetes de adultos, pero los cambios en los estilos de vida han favorecido a que la misma se presente en adolescentes y niños.
Los factores de riesgo conocidos son uno de los más importantes es la herencia que incluye familiares de primer y segundo grado, también bajo peso al nacer con rápida recuperación del peso ya que son sobrealimentados con el fin de mejorar su peso lo más rápido posible, o los niños que nacen con sobrepeso cuyos padres se sienten orgullosos sin saber que esto es una situación de alto riesgo, así como los hijos de madres con diabetes durante el embarazo.

Existen 2 etapas donde el aumento de peso es negativo para el futuro de los niños: En los primeros años de vida y en la pubertad ya que esto favorece una mayor proliferación de adipocitos, que son las células grasas, creando un estado corporal de obesidad que se mantiene para el resto de la vida.  Además, la pubertad por si sola aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 ya que se produce una mayor resistencia a la insulina como parte de los cambios propios de esta edad.

Otros de los factores predisponentes conocidos son los habitos alimentarios: como la comida “chatarra”, sodas, dietas altas en harinas-carbohidratos (panes, frituras, arroz) y la falta de actividad física. Actualmente, la mayoría de los niños y adolescentes prefieren pasar mayor tiempo frente al televisor o con las computadoras que practicar alguna actividad física, lo cual crea un ciclo de sedentarismo que se mantiene hasta las edades adultas.  Para sospechar que un niño o adolescente puede desarrollar diabetes o un estado pre-diabético es muy fácil:

  • Considere los factores de riesgo antes mencionados, en donde el principal es el antecedente familiar.
  • Si su niño(a) o adolescente tiene obesidad o sobrepeso. Especialmente si tiene aumento de la grasa abdominal.
  • Presenta oscurecimiento y engrosamiento de la piel del cuello, axilas u otros pliegues.  Esto  es conocido como Acantosis Nigricans y es un marcador indirecto de hiperisulinismo y resistencia a la insulina.
  • Es sedentario.
  • Tiene dieta alta en carbohidratos y frituras.

Usted puede sospechar que su niño puede desarrollar diabetes a corto, mediano o largo plazo.  La conducta recomendada sería que consulte a su pediatra o pediatra endocrinólogo para una evaluación.  Los estudios a realizar serían: niveles de colesterol, trigliceridos, HDL, LDL, niveles de insulina y glucosa en ayuno.  En algunos casos, curvas de tolerancia a la glucosa que son específicas para evaluar el riesgo de pre-diabetes o diabetes.

Tal vez muchos padres y abuelos se preguntarán por qué habrían de preocuparse por el peso de sus niños (as) y adolescentes si ellos se encuentran en crecimiento y deben de comer bien? Pues sí, todos debemos comer bien y especialmente ellos que tienen una mayor actividad. Pero es importante establecer qué es lo que implica comer bien. Para algunos comer bien es comerse 2 platos de comida en donde predomina el arroz o las papas o las pastas; sin embargo, el comer bien quiere decir “comer balanceado”: carne, arroz, miniestras y ensaladas de vegetales (no de papas) en porciones racionadas.  Mucha gente piensa que las personas que llevan una dieta balanceada solo comen vegetales y se mueren de hambre. Esto no es así. Lo importante es saber comer sano y sin excesos.

Otra pregunta que se harán los padres y abuelos es: pero si yo veo a mi niño(a) o adolescente bien y fuerte. Tal vez “pareciera” que en estos momentos está bien; sin embargo, obsérvelo cuando hace un mínimo esfuerzo como subir las escaleras.  La gran mayoría se cansan o se agitan y de hecho, abandonan cualquier deporte o esfuerzo físico porque sienten que se cansan con facilidad. Recuerde usted que la diabetes no se siente. Tampoco la presión alta. Por eso se llaman los asesinos silenciosos  y si su niño(a) tiene los antecedentes familiares de riesgo, es muy probable que a edades jóvenes desarrolle estas enfermedades y las complicaciones aparezcan más tempranamente. Es por esto que existe una alarma mundial en contra de la obesidad en niños y adolescentes porque se sabe que está en aumento. De hecho, ya en Panamá conozco niños con Diabetes tipo 2 de edades hasta de 12 años. Y ya desde estas edades se van formando las placas de grasa en las arterias que van al corazón para causar infartos. Piense usted que si a sus padres le diagnosticaron diabetes después de los 50 años, qué le espera a un niño que es diagnosticado tan tempranamente.

Es importante que todos los familiares adultos reconozcan su propio problema de salud y el de sus hijos.  Eviten hacer negación de la situación porque aunque se sabe que hay un componente genético para la obesidad que es heredado, NO DEBE CONFORMARSE CON DECIR QUE EN SU FAMILIA SON TODOS OBESOS.  Tome conciencia familiar cambiando todos los hábitos de alimentación.  Procure en la medida de la posibilidades, realizar actividades conjuntas, paseos, caminatas o actividades que impliquen alguna forma de actividad física en vez de premiar los fines de semana a los hijos y a ustedes mismos con comidas de alto contenido en carbohidratos y grasas. En conclusión, como ya ha escuchado tantas veces, la única forma de prevenir la diabetes, hipertensión y enfermedades del corazón en los adultos se inicia desde niños, aprendiendo a comer saludable, realizando actividades físicas y deportivas y aceptando que la obesidad es una enfermedad que tiene consecuencias.
 

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