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El Monitoreo de la Azúcar |
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escrito por Escuela para Diabeticos
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Los azúcares reductores (así denominados porque son oxidados fácilmente por otras sustancias) son aquellos que poseen un grupo químico llamado carbonilo que tiene una alta reactividad. La unión de estos azúcares (glucosilación) a proteínas tiene lugar a través de una reacción tradicionalmente denominada reacción de Maillard y más recientemente: glicación.
El estudio de esta hemoglobina data desde hace más de 60 años cuando Allen et al demostró que la Hemoglobina A tiene tres componentes menores: HbA1a, HbA1b, HbA1c. Luego siguieron más estudios como los de Rahbar y colegas que documentaron la relación de la diabetes con la Hemoglobina A1c.
En el paciente diabético la determinación de algunas de estas proteínas es de gran importancia en el organismo porque nos ayuda a observar el reflejo del control metabólico a largo plazo. Esta hemoglobina glicada tiene la propiedad de unir de forma irreversible cantidades de glucosa proporcionales a la glucosa sanguínea. A diferencia de la glucosa que varia constantemente por múltiples factores, la concentración de Hemoglobina glicada se mantiene estable de 2 a 3 meses. Esto se debe a que la glicación ocurre sobre los 120 días de vida del glóbulo rojo. La mejoría en el control de la glucosa se traduce en una disminución de la concentración de la hemoglobina A1c hasta después de 3 a 4 semanas. Es decir, cuando una cantidad de glóbulos rojos es removida de circulación.
La medición de la hemoglobina A1c es de suma importancia porque da información al médico del comportamiento del paciente diabético en los últimos 3 meses. Así puede llevar una mejor terapia y utilizarla como indicador temprano de las enfermedades crónicas degenerativas que resultan de la diabetes.
Para hacer la medición clínica de la HbA1c se han utilizado diversos métodos basados en diferentes principios. Por ejemplo, cromatografía de intercambio iónico, cromatografía de afinidad, inmunoensayos y electroforesis.
Mundialmente, se han llevado a cabo dos estudios cuyo objetivo es llevar a cabo un mejor monitoreo de la diabetes y sus complicaciones clínicas. Estos estudios son: “The diabetes control and complications trial (DCCT) study group” y el “United Kingdom Prospective diabetes study (UKPDS)”. También, en anticipación de los resultados del estudio DCCT, la “American Association for Clinical Chemistry (AACC)” en 1993 establece un grupo de trabajo para estandarizar la consistencia en las mediciones de HbA1c y facilitar traceabilidad de los resultados antes del estudio DCCT para que estos resultados obtenidos puedan ser directamente relacionados al riesgo de las complicaciones de la diabetes. Después de establecido el protocolo de estandarización, se disuelve este grupo de trabajo pero se inicia en 1996 el “National Glycohemoglobin Standardization Program (NGSP)”. En el NGSP el método de referencia para la medición de la HbA1c es la cromatografía líquida de alta resolución por intercambio iónico. Los fabricantes de equipos pueden recibir certificación de sus instrumentos si su calibración se relaciona con el NGSP. Los laboratorios también pueden ser certificados por el mismo protocolo.
El estudio DCCT fue un estudio multicéntrico que se efectuó desde 1983 hasta 1993 en Estados Unidos y Canadá. La muestra se extendió por 6.5 años y consistió de 1,441 jóvenes con diabetes tipo 1 sin padecimiento de afectación ocular por la diabetes. .
El estudio se basó en dos grupos: Grupo con tratamiento intensivo:
- 4 ó más mediciones de glucosa sanguínea
- 4 inyecciones de insulina diarias
- Control de ingesta de carbohidratos
- Monitoreo constante
- Grupo con tratamiento convencional:
- 1-2 dosis de insulina al día
- 0-2 controles de glucosa sanguínea al día
Las conclusiones fueron: El tratamiento intensivo redujo dramáticamente el riesgo de desarrollar complicaciones microvasculares de la diabetes (ojos, riñones y nervios periféricos) Se correlacionó significativamente los valores de HbA1c y el riesgo de complicaciones microvasculares (retinopatía, nefropatía, neuropatía y microalbuminuria) en pacientes con diabetes tipo 1. El riesgo de complicaciones aumentó con el tiempo y fue mayor en los pacientes con pobre control glicémico.
El estudio UKPDS se inició en 1970 hasta 1991. Fue realizado en el Reino Unido con 5,102 pacientes diabéticos tipo 2. Su objetivo principal era el de probar que el control intensivo reducía el riesgo de complicaciones crónicas.
Los resultados mostraron que las complicaciones como la retinopatía, nefropatía y neuropatía se benefician de la reducción de los niveles de glucosa sanguínea en pacientes con diabetes tipo 2 cuando se lleva a cabo una terapia intensiva para reducir la HbA1c a un promedio de 7% (la terapia convencional reduce la HbA1c a un promedio de 7.9%)
Por lo tanto, se concluye que la terapia intensiva con un monitoreo constante del paciente diabético da los siguientes beneficios:
- las complicaciones relacionadas con la diabetes se reducen en 12%
- el infarto agudo al miocardio (IAM) se reduce en 16%
- las complicaciones microvasculares se reducen en 25%
Los valores de referencia para HbA1c, según la AMERICAN DIABETES ASSOCIATION (ADA) y según el grado de control, son:
- BUENO: <6.5
- REGULAR: 6.5-8.0
- MALO: > 8.0
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