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La lactancia materna ha sido objeto de diversos estudios, que en común concluyen, que provee múltiples beneficios tanto para la madre como para su hijo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el primer alimento natural de los niños, proporciona toda la energía y los nutrientes que necesitan durante sus primeros meses de vida, y sigue aportándoles al menos la mitad de sus necesidades nutricionales durante la segunda mitad del primer año, y hasta un tercio durante el segundo año de vida. Además, la leche materna promueve el desarrollo sensorial y cognitivo, a la par de proteger al bebé de enfermedades infecciosas y crónicas. Adicionalmente, reduce la mortalidad infantil por enfermedades de la infancia, como la diarrea o la neumonía, y favorece una pronta recuperación en caso de enfermedad. La lactancia provee bienestar a la madre, disminuye el riesgo de cáncer ovárico y mamario, al mismo tiempo que es la forma más segura y menos costosa de alimentación.
Sin embargo, uno de los beneficios más sorprendentes es que amamantar puede retrasar o prevenir el desarrollo de diabetes tipo 1, tanto en el bebé como en la madre. Según datos documentados en la Federación Internacional de Diabetes, este efecto protector en particular, puede deberse a una proteína que solamente se encuentra en la leche materna. Sumado a esto, un estudio realizado por la Universidad de Harvard en Boston, y publicado en el Journal of the American Medical Association, concluye que las mujeres que amamantaron durante más tiempo a sus hijos, tienen menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
De igual manera, la lactancia materna ayuda a las mujeres que sufren diabetes mellitus y debe ser recomendada, aún si se está administrando insulina, en dichos casos el médico debe ajustar las dosis de los medicamentos por dos motivos, el primero es que se ha reportado el paso de agentes hipoglucemiantes orales a la leche materna, y el segundo que el proceso de amamantamiento reduce la glucosa en sangre de las madres. Asimismo, si el hijo de una madre con diabetes evoluciona satisfactoriamente, no debe haber contraindicación a la lactancia materna, salvo ciertos casos que el médico determine, por lo que siempre se deberá vigilar las complicaciones como hipoglucemias, hipocalcemia, hipomagnesemia, hiperbilirrubinemia, dificultad respiratoria y malformaciones congénitas.
Es imprescindible, tanto en madres sanas o con diabetes (tipo 1 o 2), que la alimentación de las mismas aporte tanto las calorías, los macro y micronutrientes que requieren, para que se dé un adecuado proceso de producción de leche materna.
Igualmente, existen otras enfermedades crónicas que se pueden prevenir con el sólo hecho de amamantar, ya que según un estudio realizado en Inglaterra y Gales en el 2002, revela que la lactancia materna protege a largo plazo ante la enfermedad celiaca, enfermedad crónica intestinal, artritis reumatoide juvenil, esclerosis múltiple, obesidad, caries e inclusive cáncer de mama a las niñas amamantadas.
Por todas estas evidencias clínicas, las asociaciones mundiales y los profesionales de la salud, promovemos la lactancia materna exclusiva hasta por lo menos, los primeros 6 meses. Pero, muchas madres a pesar de conocer o no estos beneficios, buscan la ayuda de una fórmula para alimentar a sus hijos, por lo que hay que recordarles que nada reemplaza a la leche materna, que no existe otra fórmula más completa, y que la única manera de producirla, una vez se haya dado a luz, es amamantando y si no se intenta repetidamente el acto de amamantar, el reflejo de producir leche no se dará.
Tanto es así, que en numerosos países ya cuentan con leyes que prohíben obsequiar muestras de fórmulas de reemplazo a las madres, lo cual ataca directamente a la lactancia materna, además el Código de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna de la OMS, prohíbe la entrega directa o indirecta, en los servicios de salud de estos productos, y que siempre deben recalcar que la leche materna es el mejor alimento para el lactante.
Con estos estudios queda muy claro que no hay nada mejor para su hijo que alimentarlo de su propio seno, y que a menos que sea estrictamente necesario, no existe una razón para sustituir los beneficios de la leche materna, por una fórmula láctea ni menos por leche de vaca. Ame, proteja, cuide y de salud a sus hijos, amamántelos.
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