La Luz de mi Vida se Fue
escrito por Dr. Edgardo Gaitan - Médico Hiperbarista   
ImageDiógenes no podía creerse a si mismo., no podía contener la emoción ni las lágrimas. Su amor de toda una vida lo dejaba, se le hacia un nudo en la garganta y no hallaba las palabras para la despedida, sentía como si un gigantesco puño le arrancaba el corazón.
Diógenes Santander, es un hombre de 55 años, gordito, obeso grado uno, según su doctor, también de la misma fuente, recibió la noticia de ser hipertenso, y con algo de colesterol elevado.

Trabajó toda una vida en un empleo en la “zona”, hasta jubilarse pero en el intermedio creó su propio negocio con varias unidades de transporte.

En su juventud a Diógenes Santander, le gustaba tomarse unos cuantos tragos mientras jugaba billar cada fin de semana, fue en ese juego donde notó que desarrolló una gran habilidad visual para los ángulos y las distancias. Pero, apesadumbrado como estaba al día siguiente de la partida de su esposa, no notó que se tropezó con la mecedora al dirigirse hacia el baño esa madrugada, lo que sí notó fue cuando golpeó su pie derecho contra la pata del comedor mientras pasaba al lado de la mesa para encender el televisor de la salita.

Recordaba mientras veía a los atletas olímpicos, los años de su juventud cuando le encantaba el deporte. Recordaba vividamente como conoció a María Gilma, en un juego de béisbol en el estadio “Juan Demóstenes”, la gentil y grácil figura de la chica, lo flechó directo al corazón, se le acercó, dizque para conversar de béisbol pero obtuvo la dirección y el teléfono y desde ese día la llamó todo los días, hasta que aceptó echarse el lazo con él.

Como todo matrimonio tuvieron sus altas y bajas pero siempre se sobrepusieron y siguieron juntos hasta convertirse en padres de dos gentiles muchachos y una bella chica tan encantadora como su madre.

Ahora se sentía mal y más pues empezó a ver borroso y hasta la luz del farol que se colaba por la ventana le molestaba en el ojo derecho. Parecía tener una cortina que le impedía ver hacia el lado derecho de su ojo y continuamente tropezaba con las cosas de sus alrededores.

Image Después de una semana decidió ir a su medico de cabecera que le diagnosticó un “desprendimiento de retina” y lo envió al oftalmólogo que se mostró muy de acuerdo con el diagnóstico pero preocupado pues con tanto tiempo de evolución sin atender esa lesión quizás no se podría recuperar la visión normal.
De paso el oftalmólogo le indicó algunos exámenes y descubrió algo desconocido para Diógenes Santander, era diabético. Claro 50 % de los diabéticos desconocen que lo son y peor aún de los que saben su diagnostico solo 30% se controlan adecuadamente.

La diabetes sin control adecuado afecta los ojos de varias maneras:
•    Aumenta la incidencia de cataratas.
•    Produce glaucoma con la consiguiente ceguera.
•    Afecta la retina en formas llamadas retinopatías destruyéndola en algunos años.
•    Aumenta la incidencia de desprendimientos de la retina.
•    Disminuye la agudeza visual de forma general y peor a medida que transcurren los años sin control efectivo del azúcar en la sangre.

Afortunadamente para nuestro amigo Diógenes Santander, en Panamá existen oftalmólogos muy capaces que le practicaron varios procedimientos que le parecieron de la guerra de las galaxias pues, según le dijeron le repararon la retina con rayos láser y al cabo de algunas semanas pudo ver normalmente. Su fiel esposa cuando volvió del viaje a Alemania donde visitó a sus hijos, le reprochó por qué no fue al doctor antes pues el desprendimiento de la retina es una URGENCIA, sí con mayúsculas y negritas.

Ella le contó que en Alemania vio que existían grupos donde los diabéticos aprendían mucho de su enfermedad. En los países desarrollados consideran a la educación el recurso más importante en la lucha contra las enfermedades crónicas incluida la diabetes mellitus.

Pero ahora que ponen mayor atención a este problema se percataron de algo que cada Lunes se anunciaba en La Estrella de Panamá y es que en aquí en Panamá existe “LA ESCUELA PARA DIABÉTICOS” donde todos aprenden a protegerse de esta enfermedad y pasan muy buenos ratos. También se llevó la agradable sorpresa de que su medico de cabecera y su oftalmólogo dictan charlas en la Escuela para Diabéticos.

Llama, inscríbete a los teléfonos 229-5455 y 229-5461. Hazlo hoy, pues “MAÑANA PUEDE SER TARDE”